Rápido de reacciones y algo duro de suspensión
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Como deportivo, se caracteriza por sus cualidades dinámicas (estabilidad y motor), no por la comodidad de su suspensión o por la facilidad de conducción.
El BMW 130i es la versión más potente de la Serie 1 de BMW. Tiene un motor de seis cilindros en línea y 265 CV de potencia máxima. Está a la venta desde 38.000 €, con caja manual de cinco velocidades. Con caja de cambios automática (también de seis velocidades) su precio es 46.663 €.
El BMW 130i es más un coche deportivo con detalles de elevada calidad. Su faceta deportiva se aprecia en su agilidad de reacciones y en la dureza de su suspensión. Tiene un motor muy bueno de gasolina que es particularmente agradable de utilizar. Es muy suave y da una capacidad de aceleración notable, aunque sus prestaciones no son mayores que las de otros coches de sus características y algo menos potentes con motor turbo (como un Astra OPC).
En el interior destaca el puesto de conducción y desmerece el espacio disponible en las plazas traseras. A los mandos del 130i se va como en un cupé: cerca del suelo, con las piernas muy estiradas y con el volante situado en una posición prácticamente vertical (lo que será agradable para algunos, aunque no necesariamente para todo el mundo). Los asientos delanteros que tiene de serie son buenos, y los opcionales recogen aún más el cuerpo.
En las plazas traseras hay poco espacio (por ejemplo, en comparación a un Golf R32) y el acceso no es fácil por la forma de las puertas (que dejan un hueco muy pequeño entre el pilar central y la base de la banqueta para meter los pies). Por la forma que tiene el respaldo, es incómodo para tres ocupantes.
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