Suave, rápido y con un consumo contenido
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El nuevo motor de 258 CV hace que el 530xi sea mucho más rápido que el anterior con 231 CV. Según las prestaciones oficiales el 530xi es un 5 por ciento más lento acelerando desde parado que el 530i con el mismo motor. De este modo, el 530xi acelera de 0 a 100 km/h en 6,8 s y alcanza los 1.000 m desde parado en 27,1 s. El 530i emplea 6,5 y 26,3 s en las mismas mediciones; la velocidad máxima es la misma en ambos: 250 km/h.
Este nuevo motor es muy recomendable por suavidad, elasticidad y por la relación que consigue entre prestaciones y consumo. Va tan «fino» que da la sensación de que gira con muy poco esfuerzo. De hecho, se puede circular en sexta a poco más de 1.000 rpm y acelerar a fondo sin que vibre ni haga ruidos extraños. Con este motor el 530xi es un coche rápido, pero para ello hace falta llevar el motor alto de vueltas y apurar el régimen casi hasta el corte, que está en aproximadamente 7.200 rpm. Si no se hace así, es un motor tranquilo y que no da la sensación de ser tan potente.
Otra característica que conserva este motor de la versión anterior de 231 CV es el buen rendimiento que tiene en algunas circunstancias. En un recorrido por autovía, a una media de 136,7 km/h, gastó 9,6 l/100 km. Es decir, ha gastado medio litro menos que un Audi A6 3.2 FSI a 123 km/h, con tracción total «quattro» y cambio manual, aunque sus desarrollos son más cortos que los del BMW.
En recorridos por ciudad y carreteras de circunvalación, con tráfico muy variado, ha gastado 15,2 l/100 km. El consumo máximo que hemos medido, difícil de reproducir en circunstancias normales, ha sido 28,6 l/100 km.
La versión que hemos probado llevaba las nuevas funciones del control de estabilidad: ayuda para arranque en rampa y detención suave. El BMW 530xi también lleva el frenado automático en descensos a baja velocidad «HDC».
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