Reacciones deportivas y poca comodidad
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BMW, con el Z4 Coupé 3.0si, ha hecho un coche para disfrutar conduciendo. No es un coche cómodo para viajar porque la suspensión es dura y el motor ruidoso.
El BMW Z4 Coupé es un auténtico deportivo, con lo bueno y malo que eso conlleva. Si lo que se busca es un coche con una carrocería llamativa con el que se pueda viajar rápidamente y con comodidad, hay mejores opciones. Si se buscan reacciones deportivas, puede ser una buena alternativa para determinadas condiciones de uso.
El Z4 es ruidoso, duro de suspensión y llevarlo a un ritmo rápido no es fácil en ciertas circunstancias. Además, la carrocería del Z4 Coupé es poco funcional: entrar y salir del interior requiere flexibilidad, y una vez dentro, la visibilidad es escasa. La posición de conducción es propia de un auténtico cupé: el volante prácticamente perpendicular con respecto al suelo, las piernas van muy estiradas y los pedales, más que pisarlos, hay que empujarlos.
El motor es muy bueno y da una capacidad de aceleración muy grande. No gasta mucho y tiene una respuesta contundente a cada insinuación con el acelerador.
Esta versión del BMW está a la venta por 46.200 €. Su precio es muy parecido al de un Audi TT Coupe 3.2 250 CV quattro (44.830 €), pero es mucho más económico que un Porsche Cayman de 245 CV (53.478 €).
De los tres, el Audi TT es el que permite viajar con mayor comodidad y es más agradable de conducir en cualquier circunstancia, sin llegar a ser un prodigio de efectividad. El Cayman de 245 CV es menos veloz en recta que el BMW Z4 Coupé 3.0Si, pero es preferible como deportivo porque tiene mejor tacto y es más fácil de conducir en todo caso.
Hay otro Z4 con motor de 343 CV (Z4 M Coupé), que además de más potente tiene una suspensión aún más dura, unas ruedas más anchas (que le dan un planteamiento aún más radical), y ciertas diferencias de acabado y equipamiento.
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