Mejor si no hay baches
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Hay una diferencia grande (más de lo que suele ser habitual) entre cómo va el Z4 3.0 Coupé sobre una carretera en buen estado y por una que esté bacheada. Es muy estable sobre carreteras en buen estado y es sensible a la trayectoria cuando hay baches.
Si pisa alguna irregularidad en curva, la suspensión no siempre la absorbe bien, y la carrocería se puede desplazar lateralmente y perder motricidad. Este característico comportamiento le quita facilidad de conducción.
Tiene control de estabilidad de serie, que se puede desconectar mediante una pulsación larga en un botón que hay en el salpicadero; una pulsación corta sólo desactiva el control de tracción (que, como deja patinar algo las ruedas bajo fuerte aceleración, permite disfrutar de un plus de deportividad sin renunciar a la ayuda del control de estabilidad).
La suspensión de serie ya es dura y da poca comodidad a los ocupantes. Opcionalmente, hay otra más dura, que no parece muy recomendable teniendo en cuenta cómo es la que tiene de serie. En la lista de opciones también hay diferentes tipos de rueda. Las que tiene de serie son unas 225/45 R17 91 W, que van bien y dan buena adherencia.
El motor atmosférico de 3,0 l y 265 CV de potencia es muy bueno. Es básicamente el mismo que tienen otros modelos de BMW en tres variantes posibles (258; 265 y 272 CV). El Z4 es el coche más ligero que puede tener este motor, y eso se nota en su respuesta al acelerador (que es más contundente, por ejemplo, que la de un 130i). Esta apreciación también se puede deber a que los desarrollos de transmisión del Z4 Coupé 3.0si son más cortos que los de cualquier otro BMW con este motor.
Además, BMW ha buscado que el Z4 tenga un sonido de escape grave y rotundo. Este sonido se aprecia muy claramente a bajo y medio régimen. Hay quien lo encontrará muy bonito, pero también habrá a quien le parezca excesivo para viajar o desplazarse tranquilamente por ciudad.
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