Buen comportamiento y correcto acabado
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El Nubira TCDi destaca por su buena respuesta en cualquier situación, ya sea al acelerar en una marcha larga o al arrancar desde parado en un semáforo. Esta última es especialmente destacable porque facilita su utilización en recorridos urbanos, a diferencia de la mayoría de Diesel modernos, que obligan a abusar del embrague en esta situación. El ruido y las vibraciones que genera son reducidos, una vez que el motor ha alcanzado la temperatura normal de funcionamiento.
El comportamiento del Nubira es noble y la estabilidad es buena. El cambio manual es algo lento porque los recorridos de la palanca de accionamiento son largos. El volante y el pomo de la palanca de cambios están forrados en cuero en todas las versiones y tienen un tacto agradable.
El interior es espacioso, en particular las plazas traseras. En estas se dispone de bastante sitio para las piernas y una buena altura al techo, aunque la anchura es algo escasa para que viajen tres adultos.
El salpicadero y los guarnecidos del Nubira tienen una terminación aceptable e incluso cuentan con algunos detalles de calidad. La parte superior del salpicadero está realizada en un plástico blando de buen aspecto. No sucede lo mismo con el plástico utilizado en la parte inferior, más tosco. Los bordes y las uniones entre las distintas piezas están bien rematados.
El salpicadero del modelo familiar es diferente al de la berlina, el Nubira SW tiene el mismo que el Chevrolet Lacetti, modelo de cinco puertas de menor longitud que comparte la misma plataforma. El maletero del Nubira SW no es grande, tiene 400 l de volumen que pueden ampliarse hasta 1.410 l si se abate la segunda fila de asientos.
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