Un chasis adaptado a un poderoso motor
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Para conseguir más potencia se ha utilizado la receta clásica. El motor, que deriva del conocido V8 de 5,7 l y 340 CV, tiene una cilindrada de 6,1 l a base de aumentar el diámetro de los cilindros. La compresión se aumentó siete décimas hasta un valor de 10,3 a 1, con objeto de mejorar el rendimiento. De esta manera, la potencia se ha incrementado un 27% (431 CV a 6.200 rpm) y el par máximo un 8% hasta 569 Nm a 4.800 rpm.
En cualquier caso, este motor es el clásico V8 americano con el bloque de hierro y un árbol de levas central combinado con una moderna inyección secuencial, necesaria entre otras razones para cumplir las estrictas normas anti-contaminación actuales. Las válvulas de escape están rellenas de sodio metálico para mejorar su resistencia a las altas temperaturas y las cabezas de los pistones están refrigeradas mediante un chorro de aceite proyectado a su parte inferior, entre otros refinamientos técnicos implementados.
La suspensión es específica para esta versión. Los amortiguadores son de la conocida marca Bilstein y las barras estabilizadoras tienen un mayor diámetro. La altura de la carrocería es menor que la de un 300C normal. El control de estabilidad también se ha programado especialmente para el SRT8.
Los frenos están dimensionados para el peso y las prestaciones de este coche. Lleva discos ventilados interiormente en las cuatro ruedas, de 360 mm de diámetro delante y 350 mm detrás. Todas las pinzas tienen cuatro pistones y están fabricadas por el especialista italiano Brembo. El 300C SRT8 Touring lleva llantas de aleación de 20” con neumáticos Goodyear de dibujo asimétrico y medida 255/45, más anchos (10 mm) que en el SRT8 sedán.
Entre el abundante equipamiento del SRT8 destacan los faros de xenón y el asistente de aparcamiento trasero. En el interior los asientos delanteros tienen un diseño deportivo y disponen de calefacción y memoria. Los pedales son ajustables para conseguir una posición al volante más confortable.
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