El Citroën C-Buggy es un prototipo que interpreta, según Citroën, cómo debería ser un vehículo destinado al ocio, en el futuro.
El Citroën C-Buggy es un prototipo que muestra una nueva vía en el diseño de vehículos compactos de ocio.
Es un pequeño «todocamino» con ciertas capacidades para rodar fuera de carretera. Mide 3,45 m de largo, 1,91 m de ancho y 1,34 m de alto. La distancia entre ejes es de 2,24 m. Por tanto, tiene una longitud similar a la de un Citroën C1.
El C-Buggy tiene bastante parecido con el C-AirPlay, presentado el pasado año en el Salón de Bolonia. Es su vehículo complementario: si el C-AirPlay es un pequeño automóvil urbano, el C-Buggy es un automóvil pensado para el ocio.
Tiene dos plazas. No tiene ni techo ni parabrisas. Las puertas dejan su lugar a grandes aberturas en los flancos del prototipo. Las llantas de aleación son de 17 pulgadas.
Entre los elementos de equipamiento que lleva se encuentran: cinturones de seguridad de tipo arnés, airbags, arcos de seguridad que protegen a cada uno de los ocupantes y brújula en la parte superior del cuadro de instrumentos.
Las informaciones de ayuda a la conducción más importantes están agrupadas en el volante, que tiene además unos mandos centrales fijos para manejar diversas funciones.
Lleva un equipo de sonido digital portátil, situado delante de la consola central, y conectado a los altavoces mediante tecnología Bluetooth. Los pasajeros pueden escuchar música a través del sistema de sonido del C-Buggy o bien llevarse el reproductor consigo.
Tiene tracción permanente a las cuatro ruedas, con diferencial trasero de deslizamiento limitado. Lleva un motor de cuatro cilindros de gasolina con 1,6 l de cilindrada. Alcanza una potencia máxima de 155 CV a 8.000 rpm. Está unido a un cambio manual de cinco velocidades. El C-Buggy pesa muy poco, 850 kg en vacío.
martes noviembre 28
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