Bien acabado pero con poco espacio
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No es un utilitario amplio, porque tiene poca anchura y le falta espacio para las piernas en las plazas traseras. En cambio, la altura es buena tanto delante como detrás.
Los asientos ofrecen poca sujeción al cuerpo, sobre todo si, como sucedía en nuestra unidad de pruebas, están tapizados de piel. No tienen reglaje del apoyo lumbar pero sí un apoyabrazos abatible en su lado interior.
Detrás sólo hay espacio para dos adultos, aunque caben tres niños. En las dos plazas exteriores hay anclajes de tipo «isofix». En los respaldos de los asientos delanteros hay una pequeña bandeja de plástico.
Los cambios interiores hacen que el C3 dé más impresión de calidad que las versiones anteriores, especialmente las primeras que llegaron al mercado con salpicadero claro. Todos los revestimientos son de plástico duro excepto en las puertas, que también hay tejido.
No hemos encontrado fallos importantes en el ajuste entre piezas, pero sí algunas de aspecto poco robusto, como los cajones que hay debajo de los asientos delanteros o el sistema «Moduboard» para organizar el maletero.
En general los mandos están bien situados con excepción de los elevalunas delanteros, que están colocados en la consola, delante de la palanca de cambios. Para llegar a ellos es necesario separar la espalda del asiento. Los traseros van en la parte final de la prolongación de la consola y son más accesibles para ocupantes de las plazas delanteras que para los de las traseras.
En la consola hay un pulsador que sirve para bloquear simultáneamente los elevalunas y cierres traseros. Puede ser un elemento muy útil si se viaja habitualmente con niños detrás.
El maletero tiene 305 l de capacidad y está iluminado, tiene un pequeño hueco para el estuche de las luces de repuesto en el lateral derecho y un par de cintas para sujetar algún objeto. Hay una bandeja plegable en su interior para modular el espacio de carga.
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