Es funcional pero no está muy bien terminado
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El interior del C3 es antes un coche funcional que de calidad. El C3 tiene muchos huecos, guanteras y otros compartimentos muy útiles para guardar objetos de todo tipo. En el salpicadero, delante del acompañante, hay dos guanteras con tapa; en las puertas delanteras hay dos bolsas independientes de distinto tamaño; en la consola central también hay diversos huecos.
El maletero tiene cuatro anillas en el piso para asegurar convenientemente la carga y el útil sistema «Moduboard» (de serie en todas las versiones salvo en la «Furio»). Consiste en una bandeja de plástico plegable que cuando está completamente desplegada eleva el fondo de carga del maletero (lo que facilita cargar determinados objetos en el mismo) y deja completamente enrasados el fondo del maletero y el respaldo de las plazas traseras cuando éste está abatido.
Todos los C3 tienen el limitador acústico de límite de velocidad (cuando se supera una velocidad programada el sistema emite pitidos; no es un limitador de velocidad porque el conductor puede seguir acelerando) y el «Black Panel», que sirve para apagar todos los indicadores de la instrumentación salvo el velocímetro. Dentro de Citroën, este elemento también lo tiene el C4. Saab utiliza un sistema parecido desde hace mucho tiempo.
El C3 no da una sensación muy positiva de calidad, aunque en este aspecto ha habido una mejoría apreciable entre las primeras unidades fabricadas y las que actualmente se producen (sobre todo en el ajuste y terminación de las piezas). El interior está recubierto en casi su totalidad de plásticos duros y no muy elaborados. El C3 carece de superficies laminadas o acolchadas.
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