Buenas prestaciones y una suspensión algo dura
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El motor del Citroën C1 tiene una buena capacidad de aceleración. Es rápido en relación a su potencia, aunque para que dé una aceleración próxima a la máxima hay que llevar el motor a un régimen muy alto. Aunque da la potencia máxima a 6.000 rpm (68 CV), mantiene una respuesta enérgica hasta unas 6.500 rpm. Sólo las versiones «SX» pueden tener cuenta revoluciones.
Se comporta peor cuando se trata de recuperar velocidad desde marchas largas, dado que tiene unos desarrollos de transmisión largos. A causa de ello, hay que utilizar con frecuencia el cambio de marchas para moverse con agilidad por carretera cuando hay que salvar desniveles. Según datos facilitados por Citroën, el C1 1,0 l alcanza 157 km/h de velocidad máxima y acelera hasta 100 km/h en 13,7 segundos.
El motor es de tres cilindros y está desarrollado por Toyota. Tiene ciertas vibraciones y un sonido grave que normalmente no tienen los motores de cuatro cilindros.
El consumo de combustible es bajo en casi todas las circunstancias. En condiciones muy distintas de utilización y en ocasiones algo exigentes, el consumo puede estar por debajo de 7,0 l de media.
El coche es agradable de conducir en ciudad por la respuesta del motor y porque es capaz de girar en poco espacio. El C1 es normalmente estable, aunque como es duro de suspensión (sobre todo la suspensión de las ruedas traseras) las irregularidades llegan con claridad al interior. Un C2 puede ser más estable y cómodo y quizá también lo sea un KIA Picanto. Un Chevrolet Matiz no es preferible al pequeño Citroën desde el punto de vista dinámico.
El C1 no puede tener control de estabilidad.
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