Un dispositivo que para y arranca el motor de forma automática
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El funcionamiento del sistema que para y arranca el motor automáticamente es muy bueno. La parada es suave y siempre oportuna. En algunos casos en los que el motor no se ha parado inicialmente, lo ha acabado haciendo después de levantar el pie de freno, mover el coche ligeramente y volver a detenerlo.
La puesta en marcha del motor es igualmente suave y oportuna. El motor permanece parado mientras el conductor tiene pisado el pedal del freno. Se pone en marcha sólo con aliviar esa presión y antes de que el pie llegue al pedal del acelerador; es decir, en ningún caso se ralentiza la puesta en marcha del coche.
El sistema Stop&Start está combinado con el cambio automático llamado «Sensodrive». Para circular por ciudad o siempre que el tráfico sea poco fluido, tiene a su favor todo lo que tienen los coches automáticos de su tamaño: requiere menos esfuerzo y, como no hay que cambiar, es posible dedicar más atención a otras facetas de la conducción. Si bien esta ventaja es patente casi siempre, hay ocasiones en las que sí hay que estar atento al cambio, porque el automatismo para reducir resulta lento.
Cuando se circula despacio, en segunda o en tercera velocidad, y repentinamente se requiere una fuerte aceleración, el cambio puede ser muy lento para reducir a primera o segunda. En esos casos, lo mejor es utilizar los mandos del volante para reducir manualmente, antes de que la aceleración sea necesaria.
Aunque el cambio tiene un modo manual, no es preciso usarlo normalmente; en modo automático es posible intervenir manualmente (por ejemplo, para reducir) y, transcurrido un tiempo, el cambio vuelve al modo automático.
Citroën ha hecho una segunda versión muy satisfactoria de este cambio con la caja que llama «CMP», que no parece tener ninguno de los inconvenientes del Sensodrive.
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