Un producto muy atractivo
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Tiene un precio contenido para su potencia, tamaño y equipamiento. Tiene muy buenas cualidades para viajar con comodidad, aunque no es muy espacioso.
El C4 Piccaso le ha salido muy bien a Citroën. Dentro de los monovolúmenes de sus características no hay ninguno que sea más confortable, ni ninguno que tenga una mejor relación entre precio y equipamiento. Con motor Diesel de 138 CV está a la venta desde 23.280 €.
Es un coche cómodo en un sentido amplio: la suspensión trata muy bien a los ocupantes, el motor se oye poco y puede tener un cambio de marchas automático, que dado lo satisfactorio de su funcionamiento, pocos echarán en falta el cambio manual. Con el motor Diesel de 136 CV sólo viene con cambio automático de seis marchas (CMP); con el motor Diesel de 109 CV existe la posibilidad de elegir entre el manual y el automático.
El C4 Picasso con el motor de 136 CV es agradable y tiene un consumo contenido. Entre la versión de 138 CV y el de 110 CV hay una diferencia apreciable de prestaciones, pero no por ello el 1,6l es un motor insuficiente; de hecho, sorprende cómo mueve al C4 Picasso a pesar de su tamaño y peso.
Tiene siete asientos distribuidos en tres filas de asientos. Las últimas filas son pequeñas e insuficientes salvo para niños que no estén crecidos. La segunda fila tiene espacio suficiente para dos adultos y un niño, pero no destaca por ser muy amplia.
No obstante, lo más llamativo del C4 Picasso está en las plazas delanteras: tiene soluciones curiosas como un parabrisas más largo de lo habitual, que llega hasta casi por encima de la cabeza de los ocupantes y que se puede ocultar con unas cortinillas si el sol molesta, y una distribución de mandos bien resuelta.
La mayor parte de los mandos están agrupados en el centro fijo del volante (una buena solución que ya estrenó el C4). Además, los mandos de la climatización están en cada extremo del salpicadero, en una posición muy cómoda de utilizar.
En las versiones más costosas, el fondo de la instrumentación de las dos pantallas laterales del centro del salìcadero se puede cambiar en una gama de cinco tonalidades. Además, en todas las versiones, la instrumentación se puede ocultar parcialmente para que no moleste al conducir de noche.
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