Un buen monovolumen de cinco plazas
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El C4 Picasso es un coche cómodo, en el sentido amplio de la palabra. Es silencioso, suave, da buena impresión de calidad dado su precio y, además, es amplio.
Si sólo van a viajar cinco personas, esta versión es más recomendable que el Grand Picasso (de siete plazas) porque es ligeramente más amplio en alguna medición (los asientos traseros pueden ir un poco más retrasados). Eso sí, el C4 Picasso tiene un maletero más pequeño que el del Grand Picasso, se vende únicamente con cinco plazas (las dos suplementarias que tiene el C4 Grand Picasso no son espaciosas, pero pueden ser útiles para salir de algún apuro) y no puede llevar barras portaequipajes en el techo.
Con el motor Diesel de 138 CV va asociado necesariamente a una caja de cambios automática que puede ser de dos tipos, Citroën las denomina «CMP» y «CAS». La más recomendable es la primera: con esta caja el consumo es más bajo y tiene seis marchas (por cinco de la «CAS»). Con el motor Diesel de 109 CV existe la posibilidad de elegir entre el manual y el automático.
La versión Diesel de 138 CV tiene un consumo contenido, aunque no muy bajo. Eso sí, con este motor no es un coche rápido en la medida que lo es, por ejemplo, un Volkswagen Touran 2.0 TDI 140 CV.
El C4 Picasso es un coche con el que se va mejor por carreteras rápidas que por aquellas donde hay muchas curvas. La suspensión blanda permite que la carrocería tenga movimientos amplios. Es un coche grande y lo parece. No tiene la agilidad de un SEAT Altea XL o incluso de un Ford C-Max; eso sí, es uno de los monovolúmenes más cómodos de este tipo porque la suspensión sacude poco el interior, y el ruido que provoca el aire en contacto con la carrocería está bien aislado.
Está a la venta en tres niveles de equipamiento, «LX Plus», «SX» y «Exclusive», desde 22.650 € (900 € más que el Grand Picasso). Todos los C4 Picasso tienen de serie freno de mano eléctrico, siete airbags (uno para las rodillas del conductor) y anclajes Isofix para sillitas de niños. La gama C4 Picasso tiene el inconveniente de que para elegir ciertos elementos de equipamiento (algunos interesantes, como los faros de xenón, el navegador o la suspensión trasera autonivelante) hay que elegir las versiones más costosas, porque las más económicas no pueden tenerlos.
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