Tres versiones con el motor Diesel
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La versión Diesel de este pequeño utilitario es más recomendable que algunas de sus alternativas por su buena respuesta en ciudad y en carretera, siempre que se viaje a un ritmo tranquilo.
Este utilitario, cuyo diseño mantiene muchos de los rasgos del primer Fiat 500, resulta bastante llamativo. En estos momentos, está disponible con tres motores diferentes, dos de gasolina y un turbodiésel. Nosotros hemos probado este último, un 1,2 l (aunque Fiat lo denomina 1.3) de 75 CV.
Con este motor hay tres niveles de equipamiento llamados Pop (12.500 €), Lounge (14.500 €) y Sport (14.500 €).
El equipamiento que trae de serie relacionado con la seguridad es abundante: tiene airbags frontales, laterales delanteros, de cortina, uno de rodillas para el conductor, ABS y fijaciones de tipo Isofix en las plazas traseras. La única laguna es la ausencia del control de estabilidad; al menos, este elemento se puede adquirir opcionalmente, por un precio razonable.
Todos tienen también ordenador, cierre centralizado con mando a distancia, dirección asistida, elevalunas y retrovisores eléctricos, una radio con reproductor de discos compatible con el formato mp3 y asientos traseros abatibles.
Las versiones «Lounge» y «Sport» tienen, además, aire acondicionado, faros antiniebla, reglaje de altura para el asiento del conductor, conexión USB y Bluetooth (sistema «Blue&Me») o unos cajones bajos los asientos.
Estas dos versiones se diferencian porque el «Lounge» tiene un techo de cristal (no abrible) y unos embellecedores traseros cromados.
Entre las opciones posibles están el climatizador, un sistema de ayuda al aparcamiento trasero, un techo corredizo y un navegador.
Además, el Fiat 500 se puede personalizar gracias a una línea de accesorios, que incluye diversos adhesivos.
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