Amplio para cuatro
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En general, el ajuste de las piezas está bien conseguido, salvo algunos detalles, como la unión del tapizado del techo al propio techo (poco sólida: el tapizado se hunde considerablemente cuando se empuja con los dedos). El acabado de los parasoles tampoco es bueno (está fabricado de un material poco agraciado).
La instrumentación del nuevo Fiesta es distinta a la del modelo anterior: lo que más cambia es que los indicadores de combustible y de la temperatura del líquido refrigerante son ahora de aguja, más fáciles de leer. Además, en el centro de la instrumentación ahora hay una pantalla desde la que se puede consultar el menú de configuración (y el ordenador, en las versiones que pueden llevarlo).
El interior es suficiente para cuatro personas. El acceso a las plazas traseras es mejorable porque los asientos delanteros no se desplazan hacia adelante, sólo se inclina el respaldo.
El aspecto del interior, renovado recientemente, es agradable. La postura de conducción no es mala, pero los asientos dan muy poca sujeción (son casi totalmente planos, tanto la banqueta como el respaldo) y si se toman curvas a mucha velocidad hay que sujetarse a algo para no desplazarse.
Hay ciertos recubrimientos que dan mejor sensación que en el Fiesta anterior, como el plástico que recubre la parte superior del salpicadero, que ahora es acolchado (y puede ser de diversos colores, a elegir en función de la versión y del color de la carrocería); en todo caso, el Fiesta no es un coche refinado, ni puede tener recubrimientos gran calidad, como plásticos pintados o laminados en la consola.
Con todo, la mayor parte de los mandos tienen un accionamiento agradable, como los botones y ruletas del sistema de sonido, o las salidas de ventilación (grandes, con buen caudal y fáciles de orientar).
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