Dinámicamente bueno, pero no el más confortable
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El Galaxy se mueve en carretera como un buen monovolumen. Para su tamaño y peso tiene buen tacto y responde bien a las indicaciones del volante. No es de esos monovolúmenes muy blandos de suspensión, donde el confort alcanza mejor nota que la estabilidad (como por ejemplo en el Renault Grand Espace); en el Galaxy, el equilibrio entre ambos aspectos es bueno.
Opcionalmente hay una suspensión variable con tres ajustes posibles de dureza, que no parece muy recomendable teniendo en cuenta cómo va el coche con la suspensión de serie. También existe la posibilidad de montar una suspensión trasera con ajuste de altura variable, que puede ser indicada para quien vaya a aprovechar frecuentemente la máxima capacidad de carga del Galaxy.
Según datos oficiales facilitados por Ford, el Galaxy alcanza 193 km/h y puede acelerar hasta 100 km /h en 10,5 segundos. Con estas prestaciones se puede intuir que tiene una potencia suficiente para casi cualquier tipo de uso. A muy bajas revoluciones le falta un poco de fuerza (por ejemplo para salir desde parado), por lo que hay que acelerar más de lo que sería deseable para comenzar la marcha.
La calidad de rodadura del Galaxy es normal. Quizá a alta velocidad hay una mezcla de ruido aerodinámico con ruido del motor que no pasa desapercibida, pero que tampoco llega a incomodar claramente.
El consumo que cabe esperar de este coche es contenido, teniendo en cuenta su tamaño y peso. Lo normal es gastar unos 8,0 l/100 km en una utilización normal varidada, aunque se puede gastar menos si se conduce con suavidad por carreteras amplias.
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