Cinco plazas buenas y siete suficientes
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Las plazas delanteras del S-Max son muy cómodas. En el S-Max se va sentado alto (como en otros monovolúmenes), pero con el volante, el cambio de marchas y los pedales colocados en una posición donde resulta muy cómodo manejarlos.
Los asientos delanteros son buenos y dan una sujeción lateral correcta en un coche donde se va sentado muy alto.
En las plazas traseras hay tres asientos individuales. Estos asientos tienen una regulación longitudinal independiente de la banqueta. También se puede ajustar por separado la inclinación de cada uno de sus respaldos. El espacio atrás es suficiente para tres adultos, salvo que sean muy voluminosos.
Lo mejor del interior del S-Max, en relación a otros monovolúmenes, es el espacio longitudinal en la segunda fila de asientos; la anchura es normal para un monovolumen de este tipo aunque no es tan grande como la de un Chrysler Voyager o un KIA Carnival.
Por 750 € puede tener una tercera fila de asientos con dos plazas adicionales. Esta opción es incompatible con la opción del suelo del maletero que se desliza 48 cm hacia afuera para facilitar la carga (400 €).
Los asientos opcionales de la última fila procuran un mínimo de comodidad si los ocupan personas de corta estatura y —además— los asientos de la segunda fila de asientos van situados en la posición más adelantada. En términos generales, el espacio que hay en estas plazas es parecido al de otros monovolúmenes semejantes. Para encontrar un vehículo donde estos ocupantes viajen con un confort suficiente hay que irse a coches de mayor tamaño (como el Renault Grand Espace o el Grand Voyager).
Si tiene siete plazas el volumen de maletero que queda no es demasiado pequeño (285 l).
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