Suave y silencioso, sobre todo cuando no va muy deprisa
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El Honda FR-V es un coche silencioso en recorridos donde no se alcancen velocidades elevadas. En carretera, a velocidades ligeramente por encima de las legales, este monovolumen se torna algo ruidoso por aerodinámica. Este ruido proviene principalmente de los montantes del parabrisas.
El motor Diesel de 140 CV destaca en otros modelos de Honda por ser muy suave y silencioso. En el FR-V también lo es, aunque cuando se acelera a fondo en marchas cortas llega al interior con cierta claridad un sonido agudo poco habitual en motores Diesel.
Esta versión del FR-V alcanza (según Honda) 190 km/h de velocidad máxima y puede acelerar hasta 100 km/h en 10,1 segundos. Su consumo medio homologado es 6,3 l/100 km. Su consumo no es muy bajo y sus prestaciones no son brillantes para sus características (comparándolo con otros monovolúmenes de características semejantes). Además de esta versión Diesel, la gama FR-V está compuesta por dos motores de gasolina: un 1,7 l de cilindrada y 125 CV y un 2,0 l de 150 CV.
Todas las versiones tienen control de estabilidad, que es un elemento que garantiza un elevado nivel de seguridad que no se puede alcanzar sin este elemento. Ahora bien, de entre los monovolúmenes que son comparables, el FR-V no es el que tiene mejor tacto de conducción, ni es de los más ágiles.
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