Un motor suave y una caja de cambios con cinco velocidades
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El motor de esta versión del Jaguar es el mismo que tiene el Mondeo. Sin embargo, resulta aún más suave montado en el Jaguar que en el Mondeo.
Esa suavidad se nota a baja velocidad, al acelerar mucho o a una velocidad alta en quinta velocidad. Cuando se circula rápidamente y a velocidad más o menos constante por carretera, la fuente de ruido más perceptible es el aire, y no el motor. Sólo al arrancarlo en frío el ruido a motor Diesel resulta claro.
Sus prestaciones están a la altura de lo que cabe esperar de su potencia, peso y tamaño. En carretera no tiene un consumo tan bajo como otras berlinas Diesel porque tiene un desarrollo de transmisión en quinta velocidad que hace que el motor gire a un régimen más bien elevado. En quinta, a régimen de potencia máxima (3.800 rpm), circula a 175 km/h, cuando la velocidad máxima es 201 km/h.
Dinámicamente es un coche pensado para ser cómodo. Tiene unas suspensiones blandas y que, en zonas de piso irregular, transmiten poco movimiento a los ocupantes. A pesar de ser blando, su nivel de estabilidad está muy bien conseguido porque su calidad de reacciones es notable y el tacto de la dirección resulta muy agradable.
Opcionalmente puede llevar una suspensión más dura que la de serie y llantas de 17 o 18 pulgadas de diámetro, que no parecen una opción interesante dado el buen resultado que da el coche tal y como viene de serie.
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