Generoso espacio interior
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Se puede encontrar la postura adecuada para conducir gracias al amplio margen de regulación del volante, tanto en altura como en distancia, y al ajuste en altura del asiento. La versión HSE dispone de mandos eléctricos en los asientos delanteros, regulación lumbar del respaldo y de inclinación de banqueta. Como contrapartida, los asientos tienen poca sujeción lateral.
Los mandos están bien distribuidos y su manejo es sencillo y cómodo. Sin mover las manos del volante podemos manejar el sistema de sonido, el programador de velocidad, navegador y teléfono. Especialmente práctico es el freno de estacionamiento eléctrico que se acciona o libera pulsando un botón. En las versiones automáticas incluso se quita automáticamente al arrancar.
El Discovery es ejemplar en el apartado de habitabilidad interior. Tiene cinco plazas de serie pero opcionalmente (1.540 €) se puede equipar con otras dos plazas individuales y escamoteables dispuestas en una tercera fila. Estas plazas son perfectamente utilizables por adultos, al contrario de lo que sucede en otros automóviles. Tampoco se han olvidado de la seguridad de estos ocupantes, con airbags laterales de cabeza para la tercera fila.
La segunda fila es abatible por partes en proporción 60/40. En el caso de la opción de siete asientos, los asientos de la segunda fila se convierten en individuales y abatibles independientemente. Las tres plazas ofrecen una gran amplitud.
El maletero es amplio y aprovechable. Tiene alrededor de 600 litros hasta el cubre-maletero enrollable en configuración de cinco plazas. El portón trasero se abre en dos partes desiguales, la inferior queda horizontal una vez abierta y hace las funciones de bandeja. El principal inconveniente que tiene es la gran altura del plano de carga que obliga a subirse dentro para colocar los bultos.
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