Muy ancho y bien equipado
|
En el habitáculo del Range Rover Sport hay mucha anchura disponible pero la altura es de las menores entre todoterrenos semejantes.
Los asientos delanteros tienen reglajes eléctricos (el apoyo lumbar se regula manualmente con una ruleta); cada uno tiene un apoyabrazos abatible, y regulable en altura, en el lado interior del asiento. El volante se puede ajustar en altura y profundidad de forma manual.
Detrás, hay sitio para acomodar a tres pasajeros. La banqueta y el respaldo son pequeños. El respaldo de la plaza central se puede abatir para que haga las veces de apoyabrazos. Los apoyacabezas de estas plazas quedan en una posición incómoda para hacer un viaje largo.
El maletero tiene una forma aprovechable sin recovecos. Está completamente tapizado y tiene una pequeña luz en el lateral derecho. No hay más luces ni en el techo ni en la parte interior del portón. En el lateral izquierdo hay una toma de 12 V. En el suelo hay cuatro argollas metálicas. Se puede acceder al él abriendo únicamente la luneta o todo el portón.
En general, el ajuste entre piezas es correcto pero no sobresaliente, al menos no tanto como se puede esperar en un coche de casi 90,000 €. Los materiales tampoco son excepcionales. El equipamiento es abundante.
Tiene climatizador de dos zonas pero sin mandos en las plazas traseras para regular la temperatura ni el caudal.
La pantalla del navegador es táctil. También se pueden utilizar ciertos comandos de voz para manejar el navegador, el equipo de sonido o el teléfono (si lo tiene).
El freno de mano es eléctrico pero no se activa automáticamente. Tiene faros de xenón (cortas y largas) con iluminación en curva y unos faros adicionales para cruces. También lleva sensores de aparcamiento delante y detrás para facilitar las maniobras.
|
|