Poco espacio en las plazas traseras
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El puesto de conducción es bueno. Las regulaciones en altura y profundidad del volante son suficientemente amplias para que conductores de distinta complexión se encuentran a gusto. Los asientos del conductor y del pasajero delantero tienen ajustes eléctricos, incluido el apoyo lumbar. No se puede ir sentado tan bajo como en un Audi A4 o en un Serie 3.
Los asientos que tenía la unidad que hemos probado estaban tapizados de cuero; están calefactados y ventilados. Por su forma recogen satisfactoriamente el cuerpo, aunque a algunas personas quizás les parezcan algo blandos. También están forrados de cuero el volante -que tiene un tacto muy suave- el pomo del cambio, el tirador del freno de mano y los paneles de las puertas parcialmente.
A los ocupantes de las plazas delanteras de una altura superior a 1,90 m, la cabeza les quedará muy próxima al asidero del techo y se pueden llegar a golpear con él. Además, por lo inclinado que está el marco de la puerta, les puede resultar algo incómodo salir del coche.
Detrás hay poco espacio, tanto longitudinal como en anchura. Además, el túnel central es muy voluminoso. Para viajar con adultos en las plazas traseras hay otros modelos más recomendables que este Lexus, como un Ford Mondeo o un Toyota Avensis.
El maletero tampoco es amplio. Tiene un volumen de 378 l y formas muy irregulares. Las bisagras de la tapa invaden la zona de carga. Tiene un doble fondo que se puede utilizar para llevar ocultos objetos no muy grandes. A los lados de este doble fondo hay unos pequeños receptáculos para depositar más cosas. Por lo demás, está a la altura del resto del coche en cuanto a terminación: completamente enmoquetado, incluida la tapa, y con buenos ajustes entre los diversos compartimentos. Está iluminado, hay ganchos para colgar unas bolsas y varias argollas.
Los respaldos traseros no se pueden abatir pero el maletero está comunicado con el habitáculo a través de una trampilla.
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