Estable, muy cómodo y bajo consumo
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Un bajo nivel de ruido, el aislamiento que consigue la suspensión neumática y el confort que proporcionan sus asientos, hacen del Lexus LS un coche muy recomendable para viajar, principalmente por vías rápidas.
La suspensión tiene un sistema de amortiguación variable con tres modos de funcionamiento: normal, sport y comfort. Hay una diferencia evidente entre los dos últimos que se puede apreciar en el recorrido vertical de la carrocería, más amplio en el Comfort, y en la capacidad de absorción, más limitada en el Sport.
En carreteras lentas sí que puede ser recomendable usar el modo Sport, siempre que se vaya a circular a un ritmo elevado, porque la carrocería se mueve menos. En las rápidas, no hay una diferencia muy evidente en el balanceo y no he notado que seleccionar uno u otro afecte a la estabilidad. En general, el Lexus LS 460 es más cómodo que un BMW Serie 7 o un Mercedes-Benz Clase S.
La combinación del motor V8 con la caja de cambios automática de ocho velocidades hacia adelante hace que el LS 460 tenga una respuesta muy buena al acelerador en cualquier circunstancia.
El cambio tiene dos modos de funcionamiento, uno completamente automático y otro que sirve para retener el coche, porque en este modo se selecciona la marcha más alta en la que se quiere circular. En caso de seguir acelerando después de alcanzar el régimen máximo, el cambio pasa a una marcha superior automáticamente, aunque sea mayor que la seleccionada como máxima.
El desarrollo de la octava marcha es muy largo. Esto, unido a una resistencia aerodinámica baja, permite obtener consumos muy reducidos si se viaja a velocidad constante por autovía.
El tacto de la dirección eléctrica es razonablemente bueno. Tiene una relación de desmultiplicación variable: con el mismo giro de volante, a menor velocidad las ruedas giran más; pero en carreteras rápidas, como autovías, hace falta girar el volante más de lo que uno espera para que inicie el giro.
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