Todo bajo control
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Dentro de las ayudas a la conducción, la más importante entre las que tiene el LS 460 es el control de estabilidad VDIM.
Tiene integradas las funciones de control electrohidráulico de los frenos, antibloqueo de frenos, repartidor de frenada y control de tracción. Además, interviene en funciones de elementos como la dirección de desmultiplicación variable, la asistencia eléctrica de la dirección y la amortiguación de dureza variable.
El control de estabilidad no tiene un límite a partir del cual comienza a funcionar, sino que lo hace en varias fases y antes de que se alcance el límite de adherencia. Esto es posible porque actúa independientemente en los frenos de las cuatro ruedas y ajusta la presión de frenado de forma progresiva. Es decir, va más allá de la operación normal de un sistema de frenado que sólo tiene tres actuaciones posibles: generar presión de frenado, mantenerla constante o disminuirla.
El VDIM tiene una tecla para desconectarlo, pero se conecta automáticamente al superar 60 km/h.
Cuando se desconecta el VDIM el coche es mucho más torpe en una maniobra de emergencia.
Con él desconectado, la amortiguación no se endurece en caso necesario y la dirección pierde las funciones de desmultiplicación variable y asistencia. En consecuencia, el movimiento de la carrocería en una maniobra de esquive, por ejemplo, es mucho más amplio. Con la pérdida de las funciones de dirección, hay que mover mucho más el volante para conseguir el mismo giro.
La función de asistencia suplementaria aplica una cierta cantidad de par en la dirección en que se deben mover las ruedas. En caso de sobreviraje, la dirección eléctrica hace fuerza para facilitar el contravolante. En caso de subviraje, si el conductor gira demasiado la dirección, la asistencia eléctrica hace fuerza para que el conductor gire menos. En todo caso, el ángulo de las ruedas lo determina el conductor con el volante, no puede ocurrir que el volante gire en un sentido y las ruedas en otro.
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