Estable y vivo de reacciones
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Es un coche con unas reacciones muy deportivas. Que sea un auténtico deportivo es un inconveniente claro para quien quiera desplazarse o viajar con comodidad. No es un coche pensado para ese tipo de utilización; el Cooper S es muy duro de suspensión, tiene reacciones vivas y su motor es ruidoso.
Incluso para quien espere un coche con el que disfrutar en curvas de carreteras de montaña, debe estar advertido de que llevar rápido el Cooper S requiere esfuerzo. Es un coche que responde con rapidez a las insinuaciones con el volante, se inscribe en las curvas con mucha precisión y su carrocería balancea muy poco. Tiene unas reacciones rápidas y algo bruscas si el piso está en mal estado o si el coche comienza a perder adherencia. Aunque es rápido de reacciones, no es especialmente ágil como lo es un Peugeot 206 RC; es más incómodo y más brusco que un Clio Sport.
Requiere en mayor medida que otros un buen nivel de conducción para sacarle todas sus posibilidades. Es sensible ante equivocaciones de conducción. Por ejemplo, frenar fuerte en un apoyo rápido puede provocar un movimiento zigzagueante de la parte trasera y levantar el pie del acelerador en un momento de duda, hace que el coche cambie de trayectoria.
Todas las apreciaciones anteriores están hechas con los neumáticos opcionales Dunlop SPSport 9000 DSST en medias 205/45 R17 84V; los de serie son unos 195/55 R16. Muy probablemente con los neumáticos de serie tenga unas reacciones más equilibradas.
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