Más cómodo que ágil
|
El motor de gasolina de 110 CV es satisfactorio desde la mayoría de los puntos de vista. Tiene un funcionamiento suave, vibra poco, mueve con soltura los 1.182 kg que pesa en Note y no gasta mucho. El principal inconveniente es que se oye demasiado en el interior y en viajes largos es molesto.
Nos ha parecido agradable de utilizar tanto en tráfico urbano como por carretera. Por la respuesta que tiene, no es un motor para circular en marchas largas a pocas revoluciones.
El Note es un coche cómodo. Tiene una suspensión blanda que al principio da la sensación de torpeza. Lo cierto es que no es así y una vez que nos hemos acostumbrado al movimiento de la carrocería se puede ir muy rápidamente sin temor a perder la trayectoria. Además, con este nivel de equipamiento el control de estabilidad viene de serie.
Si se usa por ciudad o sus alrededores es muy agradable de conducir porque filtra muy bien las pequeñas irregularidades y cuando pasa por un bache no sacude a los ocupantes. De este modo, pasar por guardias tumbados o calles adoquinadas es menos incómodo que en otros modelos, como un Opel Meriva.
En ciudad tiene un diámetro de giro grande (11,0 m); a pesar de ello no es difícil maniobrar con él. La visibilidad hacia los tres cuartos traseros no es del todo buena por la forma del montante trasero. Los retrovisores exteriores son muy grandes y dan un campo de visión amplio. En el salpicadero hay un botón para plegarlos.
La dirección es de las que varían su asistencia en función de la velocidad y, en carretera, es demasiado sensible. Los frenos son de disco delante y tambor detrás y aguantan correctamente un trato normal.
|
|