Un buen coche seguro, no un deportivo
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El nivel de equipamiento «Cosmo» tiene de serie la suspensión adaptativa «IDS Plus» con «Control Continuo de la Amortiguación» (CDC). Este elemento da un ajuste continuo de la dureza de la amortiguación en función de las condiciones de utilización. Conduciendo, es difícil notar con claridad el endurecimiento progresivo de la suspensión. Sin embargo, sí se nota un incremento notable de la dureza cuando de acciona el botón «Sport» del salpicadero.
En el modo más blando posible es un coche relativamente cómodo. En parte, le pasa como a otros modelos de Opel, donde la fase de compresión es un poco dura en relación con la fase de extensión. Por ello, se notan ciertos baches y puede dar la sensación de que la carrocería tiene ciertos movimientos lentos y verticales. Si se pulsa el botón «Sport» desaparecen estos movimientos; el coche se hace más preciso pero más incómodo.
Esta opción cuesta 708 € en la versión «Sport». Es aconsejable para quien conduzca habitualmente por carreteras lentas y con muchas curvas practicando un estilo de conducción rápida. No tiene mucho sentido para quien conduzca principalmente por autopistas o autovías, porque en este tipo de carreteras no es útil una suspensión dura (es preferible una absorbente y que traslade poco las irregularidades al interior).
Sea de un modo o de otro, el Astra GTC 2.0 Turbo de 200 CV es un coche con un buen nivel de estabilidad (tiene control de estabilidad de serie), fácil de conducir y seguro por sus reacciones.
Es mejor compra para quien busque un coche rápido con una carrocería llamativa, que para quien quiera un auténtico deportivo. Aunque es ágil por la forma que tiene de entrar en las curvas, no tiene el tacto de conducción de un Golf GTI o de un SEAT León Cupra R. A diferencia de éstos, el Astra es un coche más cómodo en un sentido amplio, en la línea de un Audi A3 Sportback TFSI.
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