Un motor potente a alto régimen y unas reacciones seguras
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El Tigra con este motor de 1.8 l y 125 CV es un coche rápido, aunque tampoco cabe esperar las prestaciones de un «pequeño GTI», en parte porque es un coche más bien pesado. (1.265 kg). Según datos oficiales facilitados por la marca tiene una velocidad punta de 204 km/h y puede acelerar hasta 100 km/h en 9,4 segundos.
Es de esos coches en los que hay que llevar el motor a un régimen alto para obtener una aceleración acorde con su potencia. Desde aproximadamente 4.000 rpm y hasta 6.500 rpm (justo antes del corte de inyección) es donde está lo mejor del motor (desde el punto de vista de las prestaciones).
Su potencia no es escasa a bajo régimen, aunque para una utilización suave, para pasear descapotado o para ir por carreteras fáciles, las alternativas menos potentes (el 1,4 l de gasolina y 90 CV o el Diesel de 69 CV) pueden ser satisfactorias. Con respecto a estos, la diferencia de potencia del 1.8 l de 125 CV es más notoria a medida que se lleva el motor a un régimen alto.
El motor no es ruidoso del todo, pero es lo que más se oye en la mayor parte de las circunstancias, salvo si se lleva el techo alojado en el maletero (entonces lo que más se oye es el ruido que provoca el viento).
Dinámicamente, el Tigra es un coche seguro y agradable. Tiene una suspensión que lo hace cómodo en la mayor parte de las ocasiones, pero no particularmente ágil. Cuando se le fuerza, difícilmente tiene reacciones bruscas; con todo, es muy recomendable montar la opción de control de estabilidad, por 614 €.
Como en otros descapotables (incluso en coches mucho más caros), se pueden notar vibraciones en el marco del parabrisas y a través de los asientos al pasar por carreteras de firme irregular, aunque probablemente en menor medida que en un Ford Streetka o un Citroën C3 Pluriel.
De serie tiene unas ruedas 205/50 R16 que son las más recomendables desde un punto de vista amplio. Opcionalmente, puede tener llantas de 17 pulgadas de diámetro.
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