Seguro, agradable y suficientemente ágil
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El Opel Zafira es un coche cómodo. Tiene una suspensión blanda pero bien equilibrada, dado que no deja que la carrocería es mueva en exceso por cabeceo o balanceo. También es cómodo porque absorbe las posibles irregularidades del asfalto transmitiendo poco movimiento a los ocupantes.
El Zafira tiene la estabilidad de un buen monovolumen, aunque no va tan bien como un turismo con carrocería familiar. No tiene movimientos de la carrocería que puedan restar confianza al conductor. Por cómo reacciona a cada indicación desde el volante, es más ágil y tiene mejor tacto que un Renault Scenic, aunque probablemente es peor en este sentido que un Volkswagen Touran.
Todas las versiones con este motor Diesel de 120 CV tienen control de estabilidad de serie. Por ello y por cómo reacciona en circunstancias comprometidas, tiene un nivel de seguridad activa muy elevado.
La suspensión de serie consigue un buen compromiso entre estabilidad y confort. Opcionalmente, puede tener unos amortiguadores de dureza variable («CDC») integrados en un conjunto de modificaciones del bastidor («IDS Plus», que cambia la asistencia de la dirección, el tacto del acelerador y la dureza de los amortiguadores) que, necesariamente, implica adquirir también una suspensión de muelles más duros («Pack Sport Chasis»).
También puede tener otros elementos que pueden ser interesantes en función del tipo de utilización, como el asistente de salida en cuesta («Pack Hill Start Assist», que además incluye un sistema de control de la presión de los neumáticos, «TPMS»).
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