Mala relación entre tamaño exterior e interior
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En relación a sus dimensiones exteriores, el habitáculo del Peugeot 407 no está bien aprovechado, principalmente las plazas traseras y el maletero.
Delante, hay espacio suficiente en altura, anchura y para las piernas. El parabrisas está muy inclinado, tiene un montante muy ancho que resta visibilidad y, debido a su inclinación, llega a entrar mucha luz que refleja en el salpicadero y también dificulta la visión. Por ello, es aconsejable optar por una combinación de colores que tenga la parte superior del salpicadero lo más oscura posible.
El relleno de los asientos es suficientemente duro (excepto en los laterales de la banqueta), y tiene una forma que sujeta correctamente el cuerpo en curvas. El tipo de tapizado que lleva es muy caluroso. Los reposacabezas se articulan para poder colocarlos cerca de la cabeza.
Hay muchos botones en la consola; prácticamente todo lo que se puede manipular en el coche tiene algún mando ahí, salvo el ordenador, que se maneja con un botón en la palanca de intermitentes.
Para asegurar una correcta ventilación es necesario conectar el ventilador casi siempre, puesto que sin él el aire entra en el habitáculo con más dificultad que en otras berlinas; el ventilador es poco ruidoso a baja velocidad. Los ocupantes de las plazas traseras tienen salidas de aire independientes.
Detrás, además de que no hay mucho espacio para las piernas, tampoco hay una altura libre que permita a una persona mayor de 1,70 m ir sin rozar con la cabeza en el techo. Otro inconveniente para las personas altas es que el reposacabezas trasero queda un poco lejos.
El espacio que falta en las plazas traseras no se encuentra en el maletero, que tiene 407 l. Es muy ancho pero tiene poco fondo; la altura es la habitual.
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