De los más estables, pero no el más cómodo de suspensión
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El 207 es un buen coche para quien valore la estabilidad y el buen tacto de conducción, por encima de una suspensión blanda y muy cómoda. Es ligero, ágil y fácil de conducir si tiene control de estabilidad. El control de estabilidad lo pueden tener todas las versiones de equipamiento salvo los «X-Line». Junto con el control de estabilidad se puede adquirir el detector de la presión de los neumáticos, por 650 € (este elemento no se puede adquirir por separado).
Tiene tacto de coche grande y va bien en carreteras rápidas a alta velocidad; esto no quita para que también sea completamente satisfactorio en las lentas, manteniendo cualquier ritmo.
Como coche de ciudad le falta, para que sea completamente satisfactorio, maniobrabilidad (no gira en poco espacio) y una forma que permita saber mejor dónde están los extremos de la carrocería.
En general el 207 circula haciendo poco ruido aerodinámico o de rodadura. El motor es silencioso en carretera (una vez que el coche circula a cierta velocidad), pero su ruido es notorio si el coche está parado o rueda a una velocidad muy baja (como en ciudad).
El equilibrio entre prestaciones y consumo está al mejor nivel. Da buenas prestaciones para su potencia, y en condiciones de utilización normales por todo tipo de carreteras gasta en torno a los 6,0 l cada 100 km.
Según los datos oficiales facilitados por Peugeot, el consumo mixto en el ciclo de homologación es 4,5 l/100 km. Este consumo es difícil de reproducir en una conducción a ritmo normal por todo tipo de carreteras. Las prestaciones oficiales son 182 km/h de velocidad máxima y 11,5 segundos en la aceleración hasta 100 km/h.
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