Bien delante, peor detrás
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Delante se viaja bien: hay mucho espacio en todas las direcciones, luminosidad, buenos asientos y un buen puesto de conducción. Resulta un poco molesto abrir y cerrar las puertas, porque el mando desde el que se desbloquean las cerraduras está muy adelantado y obliga a separar la espalda del respaldo para llegar a él. Esta cierta incomodidad se acentúa en la versión de tres puertas, pues tiene dos puertas laterales muy largas y pesadas, que cuesta mover.
Transmite sensación de calidad porque hay ciertos materiales de recubrimiento de buen aspecto y tacto blando y agradable. Con un material así está recubierta parte de la mitad superior del salpicadero y de las puertas. Lástima que no abunde más.
Las relación entre espacio interior y habitabilidad es mala, o por lo menos, peor que en otro coches de este tipo, como un Volkswagen Polo, un Ford Fiesta o incluso un Renault Clio. Donde este hecho se nota es en las plazas traseras; no es escaso para niños o personas menudas, pero adultos de un cierto tamaño no viajan holgados. La forma de la carrocería y los cristales laterales (de formas irregulares), tampoco contribuyen a mejorar la sensación de espacio.
El maletero tiene 300 l de capacidad, que es normal para un coche de este tipo. Está bien solucionado: hay dos ganchos para colgar bolsas, argollas y una cinta elástica en uno de sus laterales. Otro aspecto interesante es que dentro del maletero va colocada la rueda de repuesto y es del mismo tamaño que las otras cuatro (en el 206 iba colocada en el exterior, por debajo de maletero).
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