Más cómodo de lo habitual
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Lo que hace que el 307 sea un coche muy cómodo es la suavidad de su suspensión y el poco ruido y vibraciones que llegan al interior provocado por el motor (este motor montado en el 307 es más silencioso que en un Mazda 3 o en un Ford Focus).
Comparativamente no es tan estable como otros productos modernos, como un Citroën C4. Para quien busque tacto deportivo hay coches como el nuevo SEAT León o el BMW Serie 1 que van muy bien, a costa de tener una suspensión más bien dura.
La suspensión del 307 absorbe muy bien las irregularidades de la carretera. Es blanda, pero no lo es en exceso porque la carrocería no tiene movimientos excesivamente amplios cuando sobrepasa irregularidades o cuando apoya fuertemente en las curvas.
El 307 no tiene reacciones bruscas incluso en circunstancias extremas, pero eso no quita para que el control de estabilidad sea plenamente recomendable. Es una opción que cuesta 550 €. Este elemento es una opción obligada para montar el detector de presión de inflado de las ruedas (150 €), otro elemento de seguridad interesante.
Esta versión de 307 viene asociada a unos neumáticos de medidas 205/55 R 16. Opcionalmente, tiene unos neumáticos 205/50 R17.
Las prestaciones del motor Diesel de 110 CV están dentro de lo que cabe esperar de su potencia y su consumo puede ser muy bajo en unas condiciones de utilización diversas.
Según datos facilitados por Peugeot, este 307 alcanza 180 km/h de velocidad máxima y es capaz de acelerar hasta 100 km/h en 11,9 segundos. Su consumo medio homologado es 5,6 l/100 km: en condiciones de utilización reales en carretera es frecuente que gaste unos 6,0 l/100 km, o menos. Evidentemente su consumo puede ser claramente más alto, cuando se apura constantemente su capacidad de aceleración o cuando se mantienen velocidades mucho más altas a la máxima permitida.
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