Un motor con fuerza en cualquier régimen
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La capacidad de empuje de este motor es excepcional, tanto en aceleración bruta como al mantener la misma marcha. Desde pocas revoluciones tiene mucha fuerza.
Hay un momento, sobre unas 5.000 rpm, en las que se escucha cómo cambia el sonido y se aprecia un aumento del empuje. Ese empuje se mantiene una vez superada la zona roja del cuentarrevoluciones (que está desde 7.000 rpm) hasta que se produce el corte de inyección a 7.400 rpm. Cuando esto sucede es algo brusco; dada la facilidad con que esto puede llegar a pasar se agradecería que el corte se produjese de una forma más suave.
Además de por la mayor potencia, el Carrera S se distingue del Carrera normal por el sonido de escape. Aunque mantiene el bramido característico de los motores bóxer de la maraca alemana, éste es más agudo una vez superadas las 5.000 rpm. El sonido del motor se percibe con claridad desde el interior; que esto sea así puede ser agradable para algunos conductores pero para otros puede resultar molesto.
El motor del Carrera S no es idéntico al del Carrera. Además de ser más potente (355 CV a 6.600 rpm frente a 325 CV a 6.800 rpm) y tener más par (400 Nm a 4.600 rpm en vez de 370 CV a 4.250 rpm), la cilindrada es mayor (3.824 cm³) porque Porsche ha aumentado el diámetro de los cilindros 3 mm, hasta dejarlo en 99 mm.
El consumo puede ser tan elevado como las prestaciones; con una conducción moderada, puede llegar a ser moderado, pero si se busca la máxima aceleración puede superar los 25 l/100 km. La versión con el cambio «Tiptronic» tiene un consumo ligeramente superior a la versión manual.
El depósito de combustible tiene 64 litros de capacidad, lo que limita su autonomía a escasos 400 km en condiciones de uso habituales y a tan sólo 300 km si exprimimos su potencial.
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