Una suspensión cómoda y eficaz
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A pesar de lo desequilibrado que pueda parecer el reparto de masas, con el centro de gravedad más cerca del eje trasero que del delantero, Porsche ha conseguido que conducir el 911 rápido sea algo relativamente asequible para un conductor normal. Posiblemente es más sencillo conducir rápido un Porsche 911 Carrera S que un Ferrari 360 Modena, porque las reacciones de este último son más exigentes.
Parte de esa facilidad de conducción se debe al nuevo sistema de amortiguación de dureza variable, llamado «PASM». Gracias a él, mejora la relación entre estabilidad y confort.
En la posición normal, es más cómodo que el Carrera anterior ya que la suspensión, aunque sigue siendo dura, no lo es tanto como en el precedente.
Si se selecciona la posición «sport» mediante el pulsador que hay en la consola central, la amortiguación se endurece notablemente y limita en gran medida los posibles movimientos de cabeceo y balanceo que pueda tener la carrocería.
En todo caso, es un coche de los que se conducen con el acelerador para obtener los movimientos de la carrocería apropiados a la trazada que se busque. Entra en las curvas con agilidad y la dirección permite un guiado preciso para llevar el coche por donde queremos. Al límite, se agradece que sea ligeramente subvirador y dicha reacción es algo más apreciable cuando vamos descargados de gasolina. Como el depósito de combustible está encima del eje anterior, su mayor peso cuando está lleno aporta también un mayor agarre a los neumáticos delanteros.
Puede llevar opcionalmente un nuevo elemento denominado «Sports Chrono Package Plus» y que cuesta 819 €. Mediante un botón en la consola junto al de la suspensión «PASM», este dispositivo modifica la velocidad de apertura de la mariposa de admisión, el umbral de intervención del control de estabilidad («PSM»), los mapas de control de la suspensión «PASM» y la rapidez de funcionamiento del cambio«Tiptronic» S, si lo lleva.
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