Un deportivo como pocos
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Es un coche hecho para conducir por carreteras de curvas y puntualmente por circuito. No es un cómodo coupé de lujo, como un BMW Serie 6, pero tampoco es insufrible para un uso diario.
Teniendo en cuenta el precio de este 911, su potencia, 355 CV, no es muy elevada; es más lento que un BMW M3 y que un Audi R8; lo que no tienen ninguno de estos últimos es la capacidad de frenada del Porsche. El Porsche también se diferencia de casi cualquier otro deportivo por sus peculiares reacciones; esta generación aún conserva ciertos movimientos de carrocería que, a partir de un cierto ritmo, dificultan la conducción y hacen las delicias de aquellos que no buscan conducir de la forma más relajada posible, sino que buscan sensaciones deportivas. Dichos movimientos vienen determinados por la posición del motor (por detrás del eje trasero); un Cayman no los tiene (su motor va entre los asientos y el eje trasero).
Otra baza interesante del Porsche 911 es que bajo una carrocería tan llamativa, esconde una cierta funcionalidad para un uso diario, incluso para ciudad: gira en poco espacio, no está demasiado cerca del suelo y la visibilidad desde el puesto de conducción es mucho mejor que la de otros superdeportivos con una carrocería tan ancha y baja (por ejemplo, un Corvette). No obstante, si se trata de funcionalidad, el 911 no aguanta una comparación con un BMW M3, que tiene cuatro plazas amplias, un buen maletero y un puesto de conducción casi a la misma altura que la mayor parte del tráfico.
Su precio -casi 99.000 €- es uno de sus mayores inconvenientes, sobre todo teniendo en cuenta que en su lista de opciones hay elementos que deberían ser de serie, como los mandos de la radio en el volante, el cargador de discos o el control de la presión de los neumáticos. Las posibilidades para decorar el interior y la carrocería son tan extensas que se puede tener un 911 prácticamente único.
El Carrera S tiene un motor de 3,8 l de cilindrada y 355 CV de potencia máxima, es decir, 30 CV más que el Carrera «normal». La diferencia de precio que hay entre ambos –más de 11.000 €- está justificada por la diferencia de potencia y de equipamiento. Entre otros elementos, el Carrera S tiene de serie la suspensión con ajuste variable «PASM», que funciona muy bien.
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