Tamaño medio y equipamiento abundante
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El Laguna es un coche para cuatro personas. En las plazas traseras no es espacioso, pero tampoco se puede decir que falte sitio para personas de talla normal. Sí puede ser algo escaso para personas de más de 1,80 m, porque la caída pronunciada que tiene el techo, hace que la altura libre no sea grande. Tampoco es grande el espacio para las piernas, pero no falta espacio de forma clara. En las plazas delanteras no hay carencias importantes, salvo que no estarían de más unos asientos más acogedores.
Para quien necesite más espacio de carga y funcionalidad, ya está a la venta el Laguna Grand Tour, con carrocería familiar.
Ergonómicamente está bien resulto. Hay muchas cosas que manejar, pero todo está bien colocado. El navegador tiene los mandos entre los asientos, y con poca práctica se pueden manejar las principales funciones sin apartar la vista de la carretera; además, la pantalla del navegador muestra las indicaciones con claridad. Con la radio ocurre lo mismo; el mando satélite que hay detrás del volante es muy cómodo y accesible. Del freno de mano no hay que preocuparse, pues se conecta y desconecta automáticamente. La tarjeta Renault de manos libres sirve para despreocuparse de la apertura y cierre de las cerraduras.
Una novedad en un coche de este tamaño y precio es el climatizador con tres programas automáticos de funcionamiento suave, automático y rápido. El primero da prioridad a que el ruido de ventilación sea reducido; el rápido sirve para alcanzar antes, o mantener una temperatura dada, pero genera más ruido.
El Renault Laguna da sensación de buena calidad, tanto por los materiales como por su ajuste. Hay buenos detalles, como fondos de goma en la mayor parte de los sitios donde se pueden depositar objetos. El interior tiene detalles de madera para las versiones con equipamiento «Initiale» y de imitación a metal para las versiones con equipamiento Dynamique
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