Materiales sencillos y un equipamiento normal
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El interior del SEAT León no transmite una elevada calidad visual. Se debe más a una cuestión de aspecto y tacto de algunas superficies de plástico que a carencias en el acabado y ajuste entre piezas (en este sentido el León está bien conseguido).
Hay pocas superficies recubiertas de plástico blando, laminado con espuma o pintado. Se pueden echar en falta fondos adherentes en aquellos huecos reservados para depositar objetos.
Hay detalles que causan buena impresión, como parte del recubrimiento del salpicadero (que está acolchado) y los mandos de la climatización y de la radio (que son de plástico blando, con tacto de goma). Hay coches de su precio que pueden causar mejor impresión, como un Citroën C4 y otros que no parecen mejores, como un Ford Focus.
En las versiones más económicas («Reference» y «Sport») son opcionales los retrovisores exteriores plegables, los faros delanteros antiniebla, los elevalunas traseros eléctricos y el climatizador. Estos elementos son de serie en las versiones más caras «Stylance» y «Sport-up»). Hay otros elementos que son opcionales para todas las versiones, como el lector de formato MP3, la conexión para teléfono «Bluetooth» y el navegador.
La instrumentación es igual para todas las versiones. Detrás del volante está el velocímetro, el termómetro de agua y el indicador del nivel de combustible. Estos indicadores no son exactamente iguales que en el SEAT Toledo y Altea.
Además, hay un indicador digital donde aparece la información del ordenador de viaje, determinadas advertencias de emergencia y la posición de la palanca selectora del cambio DSG (en caso de que el coche tenga este cambio). Desde este indicador también se pueden configurar diversos aspectos del coche, como por ejemplo, las unidades de algunas indicaciones del ordenador de viaje o el idioma.
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