Un motor para viajar a ritmo tranquilo
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Para realizar el Roomster se han utilizado elementos del primer Octavia, del Octavia actual y del Fabia, además de los específicos para este modelo. Por ejemplo, la suspensión delantera es semejante a la del Fabia.
Delante, lleva suspensión independiente tipo McPherson, con muelles helicoidales y barra estabilizadora. Detrás es de ruedas tiradas unidas por eje torsional. Es un coche fácil de conducir y que se balancea poco, para lo que se puede suponer dada su altura.
Estará a la venta con cinco motores diferentes, tres de gasóleo y dos de gasolina. Los de gasolina son un 1,4 l de 86 CV y un 1,6 l de 105 CV, ambos de cuatro cilindros. También hay un 1,2 l de 64 CV que no se venderá en nuestro país.
El motor de 86 CV resulta suficiente para viajar a velocidades normales, al menos cuando el coche no va muy cargado. Es un motor silencioso, siempre que no se apuren sus posibilidades: en ciudad se oye poco desde el interior y apenas transmite vibraciones; en carretera mantiene esas virtudes siempre que no le exijamos mucho, ya que a partir de 4.500 rpm su sonido llega al interior con claridad.
El Roomster equipado con este motor alcanza una velocidad máxima de 171 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 13,0 s. El consumo medio es 6,8 l/100 km.
La palanca del cambio de cinco relaciones se maneja con suavidad y las marchas entran sin esfuerzo. Todos los Roomster llevan caja de cambios manual de cinco velocidades. Existe un cambio automático Tiptronic de seis velocidades para la versión de gasolina de 105 CV.
La versión que hemos probado lleva discos ventilados de 256 mm delante y tambores detrás. Otras versiones más potentes tienen discos en los dos ejes.
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