Un sistema de tracción total sencillo
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El sistema de tracción total es conectable automáticamente mediante un embrague multidisco. Es decir, las ruedas traseras pueden estar desembragadas de las delanteras (y, por tanto, del motor). A medida que el embrague presiona unos discos contra otros, las ruedas delanteras arrastran a las traseras, hasta el punto de que todas ellas pueden ser solidarias (moviéndose en ese caso necesariamente a la misma velocidad).
Un interruptor en la prolongación de la consola permite elegir entre tres programas de tracción: «2wd», «Auto» o «Lock». En el primero actúa como un tracción delantera. El programa «Auto» es el que se debe usar en circunstancias normales y el programa «Lock» cuando la adherencia es muy baja. La diferencia entre uno y otro es el grado de resbalamiento del embrague multidisco. Cuanto menor es el resbalamiento, mayor es la fuerza que hacen las ruedas traseras cuando las cuatro ruedas tienen la misma adherencia.
En el modo «Auto» el sistema conecta parcialmente las ruedas traseras, de manera que pueden hacer un diez por ciento del par de impulsión al arrancar desde parado. El programa «Lock» se desconecta automáticamente a partir de 60 km/h. Desde esa velocidad comienza el programa «Auto».
La unidad que hemos conducido no llevaba control de estabilidad (elemento que está disponible como opción). Sin él y con la tracción total conectada (modos «Auto» o «Lock»), cuando una rueda delantera y un trasera no tienen adherencia, el coche no puede avanzar: no hay ningún dispositivo que limite el deslizamiento relativo de las dos ruedas del eje delantero ni en las dos del trasero (no tiene diferenciales autoblocantes).
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