Una carrocería funcional y bien aprovechada
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El espacio disponible para los ocupantes es semejante al de un turismo normal de la longitud de este Suzuki. Los asientos van situados en una posición elevada, lo que favorece la visibilidad en ciertas circunstancias, aunque no se va sentado tan alto como en un auténtico todo terreno.
El volumen del maletero es 270 l con unas formas aprovechables. El único inconveniente que presenta es que su borde de carga está muy alto; es decir, hay que levantar mucho un objeto para meterlo en su interior. El maletero tiene formas regulares y está iluminado. Su piso forma un paralelogramo de 102 cm de anchura por 66 cm de profundidad; la altura hasta la bandeja que lo cubre es 52 mm.
Si se necesita ampliar el maletero, tanto la banqueta como el respaldo de las plazas traseras pueden pivotar hacia delante.
No es un coche refinado, ni por el aspecto de los materiales ni por el equipamiento que puede tener. Se echan en falta ciertos detalles como por ejemplo, luces en los espejos retrovisores o fondos de goma en los huecos destinados a depositar objetos (para que no hagan ruido durante la marcha).
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