Un motor con un sistema novedoso que disminuye la contaminación
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El motor del Avensis D-4D 177 CV tiene un sistema de descontaminación (el de 150 CV no dispone de él), llamado «D-CAT», que hace una función doble: catalizador para reducir los óxidos de nitrógeno y filtro para eliminar las partículas sólidas.
En un Diesel normal no se pueden tratar los óxidos de nitrógeno porque quema una mezcla pobre (casi siempre) y, por tanto, relativamente rica en oxígeno. Con el sistema «D-CAT» hay un quinto inyector que inyecta gasóleo directamente en el escape (entre 7 y 10 bar) que mantiene una mezcla estequiométrica de aire y combustible dentro del catalizador, lo que permite reducir los óxidos de nitrógeno.
También se usa este inyector para aumentar temporalmente la temperatura del gas de escape y limpiar las partículas retenidas en el filtro.
Además del «D-CAT», forma parte del sistema de descontaminación una recirculación de gas de escape con refrigeración y un catalizador de oxidación para convertir el CO en CO2.
La alimentación es por conducto común con inyectores de tipo piezoeléctrico (más rápidos que los electromagnéticos) de 10 orificios. La presión máxima en el sistema de inyección es 1.800 bar.
El turbocompresor de este motor es variable eléctricamente (tiene un motor de ajuste continuo, no de ajuste escalonado). Esto permite que la centralita controle con más precisión el paso del gas de escape. Según Toyota, la inercia de la turbina es un treinta por ciento menor que la que lleva el motor Diesel de 2,0 l de cilindrada.
La relación de compresión es 15,8 a 1. Como es tan baja (ningún Diesel de producción tenía hasta ahora menos de 16 a 1), Toyota ha tenido que poner unos calentadores cerámicos, capaces de alcanzar 1.175º C, para arrancar bien cuando el motor está frío.
El motor de 177 CV es el Diesel de cuatro cilindros más potente que se vende en nuestro país. Por debajo de él están el nuevo TDI de 170 CV que estrena el Volkswagen Passat y el BMW 320d de 163 CV, ambos con menor cilindrada que el Avensis.
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