Buen aspecto y con elementos de equipamiento interesantes
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Ninguno de los plásticos que tiene en el interior está almohadillado ni laminado con goma o pintura, pero a pesar de ello dan buena impresión por aspecto y tacto. Sí hay superficies blandas en el fondo de algunos huecos portaobjetos y guanteras.
Circulando por una carretera con el asfalto en muy mal estado no escuché ningún ruido debido a desajustes. Hay detalles buenos, como asideros con muelles de silicona (que ralentizan su movimiento), o el tacto agradable de la tela que recubre los montantes, techo y parasoles.
La instrumentación es clara y está bien iluminada (tiene el sistema de iluminación que Toyota denomina Optitrón). Carece de termómetro de agua; en su lugar tiene dos indicadores, uno que indica cuándo el motor está frío y otro que se enciende cuando está excesivamente caliente (incluso en una utilización exigente no tiene porqué encenderse, es un testigo de alarma).
Puede tener elementos de equipamiento muy interesantes, como la cámara de ayuda en intersecciones (colocada en la parrilla delantera, bajo la insignia de Toyota) y la de aparcamiento trasera (situada en el portón trasero), por la valiosa información que dan al conductor. Cuestan 800 €, pero tienen el inconveniente que sólo se pueden adquirir en conjunto con el navegador (3.300 €).
También se puede montar opcionalmente el sistema de entretenimiento en el interior del vehículo, compuesto por dos pantallas (detrás de los reposacabezas delanteros), dos altavoces por infrarrojos, reproductor de DVD y mando a distancia. Su precio es 2.000 €.
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