Mejor para ciudad
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Para circular por ciudad, el Prius es la mejor opción por su silencio, suavidad, buena respuesta al acelerador y bajo consumo. Si no se acelera mucho, comienza la marcha con el motor eléctrico. Si se pisa más el acelerador o se supera una determinada velocidad, el motor de gasolina se pone en marcha y su respuesta es casi inmediata.
Para que un coche muy potente consiga una salida igual que la del Prius en los primeros metros, sería necesario acelerar escandalosamente. El consumo en esta situación es una ventaja ante cualquier otro coche, sea de gasolina o Diesel, y esta ventaja aumenta cuanto peor es el tráfico.
En carretera sus prestaciones son aceptables, siempre que viajemos a un ritmo tranquilo y respetando los límites de velocidad. En esas circunstancias es un coche silencioso y que consume como un Diesel de un poco más de su potencia. La máxima potencia que pueden llegar a desarrollar de forma conjunta los dos motores del Prius es 112 CV.
El Prius recupera tanta más energía cuanto menos intensas y frecuentes sean las frenadas. Por tanto, si el conductor conduce suavemente y procura alargar las frenadas, la energía que recupera es mayor, lo que implica gastar menos combustible. La suavidad en la conducción siempre mejora el consumo, pero en este caso lo hace más que en cualquier otro coche. Esto implica que, adaptando el estilo de conducción a estás características, se puede llegar a obtener consumos muy bajos.
El cambio tiene una posición «B» que hace que el motor no se pare en retención (y, por tanto, bombee aire y retenga un poco); puede ser útil para bajadas prolongadas, pero hace que el coche consuma más porque deja menos energía para que la recupere el sistema eléctrico.
Según las prestaciones oficiales, el Prius acelera de 0 a 100 km/h en 10,9 s, alcanza una velocidad máxima de 170 km/h y tiene un consumo medio de 4,3 l/100 km.
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