Seguridad activa y pasiva
|
Es la versión menos potente del Toyota RAV4. Su motor Diesel de 136 CV es agradable de utilizar y tiene una suspensión que lo hace muy interesante tanto para carretera como para circular por pistas.
La nueva generación del Toyota RAV4 mantiene algunas de las cualidades de la anterior, como su estabilidad. En otras ha mejorado, su carrocería ahora es más amplia y funcional. Sólo está disponible con cinco puertas.
Nosotros hemos probado la versión con el motor menos potente, que no es la más barata, un turbodiésel de 136 CV cuyo rendimiento puede ser satisfactorio para la mayoría de los usuarios.
Hay tres niveles de equipamiento distintos para elegir con este motor, llamados «Luna», «Sol» y «Executive», ordenados de menos a más. El nuestro era el intermedio, que cuesta 31.100 €.
El RAV4 tiene de serie algunos elementos como los airbag de rodillas para el conductor o un sistema de arranque en rampa; otros están disponibles según la versión, como el climatizador, los faros antiniebla, la conexión automática de luces y limpiaparabrisas, el techo corredizo o las llantas de aleación; y le faltan otros como los faros de xenón o un freno de estacionamiento automático.
Todas las versiones del RAV4 traen el control de estabilidad de serie. Este dispositivo está coordinado con el control electrónico de la tracción y de la dirección. La dirección tiene asistencia eléctrica y hay una función para inducir el giro correcto en caso de pérdida de la trayectoria.
El sistema de tracción es sencillo: no tiene reductora y el control de tracción es el encargado de simular los bloqueos de los diferenciales delantero y trasero. Fuera de carretera, y con unos neumáticos adecuados, permite pasar por zonas difíciles con más facilidad que otros.
|
|