El RAV4 es una buena opción para circular por pistas sin asfaltar por la elevada capacidad de absorción de la suspensión. Esto le permite pasar muy rápido por zonas bacheadas sin sacudir en exceso a los ocupantes y sin que la trayectoria se vea modificada. Por dureza, está en un término medio entre un Honda CR-V, que es más blando y cabecea mucho más, y un Suzuki Grand Vitara, que va mucho más duro.
El control de estabilidad «VSC» no se puede desconectar, aunque permite cierto deslizamiento del coche antes de entrar en funcionamiento, con lo que se puede jugar hasta cierto punto con las inercias para colocarlo en las curvas. Como en otros todo terrenos de este tipo, el límite a la hora de circular fuera del asfalto lo marcan el sistema de tracción -muy sencillo-, sobre todo, los neumáticos, que suelen específicos para carretera. Otros inconvenientes para superar zonas abruptas son la ausencia de reductora (o de una primera relación del cambio más corta) y que los ángulos característicos no son del todo buenos, sobre todo el de salida, ya que lleva la matrícula y su soporte muy expuestos a golpes. De este modo, el Toyota es un tracción delantera que puede mandar fuerza al eje trasero a través de un embrague multidisco controlado electrónicamente. Con la misma adherencia en las cuatro ruedas, la cantidad de fuerza que envía a las ruedas traseras es el 45 por ciento del total.El RAV4 cuenta con la posibilidad de, mediante un botón, simular una especie de bloqueo de un diferencial central: al pulsarlo, el embrague multidisco envía de manera permanente un 45 por ciento de la fuerza a las ruedas traseras.jueves junio 29
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