Reacciones seguras y un motor agradable
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A pesar de la altura de su carrocería, el Fox tiene reacciones de turismo y no de monovolumen. No balancea en exceso, ni tiene movimientos amplios. Sin embargo, como los ocupantes van sentados altos, éstos pueden notar más los movimientos en las curvas que en otros coches más bajos.
Al menos con los neumáticos opcionales de medidas 195/55 R15, el Fox es estable y seguro. El Fox tiene en opción el control de estabilidad, una opción muy recomendable para alcanzar el máximo nivel de seguridad posible.
Tiene la peculiaridad de que la altura libre al suelo es un poco mayor de lo normal. Esta peculiaridad puede ser interesante en diversas circunstancias: en ciudad no suele golpear con los bordillos en los aparcamientos ni en las rampas más pronunciadas de parking.
Su motor de 1,4 l y 75 CV de potencia es muy suave y silencioso (lo es mucho más que el Fox con motor Diesel y 69 CV de potencia). Es agradable en ciudad porque sus prestaciones y respuesta son suficientes para un uso de este tipo. En carretera tiene el inconveniente que puede ser escaso sobre todo cuando hay que acelerar a partir de una velocidad relativamente alta.
Según datos facilitados por Volkswagen el Fox 1.4 75 CV alcanza 167 km/h de velocidad máxima y acelera hasta 100 km/h en 13,0 segundos. Hay otra versión del Fox con motor de gasolina, de tres cilindros y 55 CV de potencia, que da unas prestaciones apreciablemente menores que el más potente: alcanza 148 km/h de velocidad máxima y acelera hasta 100 km/h en 17,5 segundos.
En los dos casos, la velocidad máxima homologada por el fabricante para el Fox es algo menor que la del Volkswagen Polo con idéntico motor, mientras que la medición de aceleración es semejante.
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