Agil, deportivo y fácil de conducir
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Es un coche muy recomendable para quien dé mucha importancia a la estabilidad. Tiene un tacto directo, en el sentido de que hay un intervalo muy pequeño entre las acciones del conductor a través del volante y pedales y las reacciones de coche. Apoya con calidad en las curvas, va exactamente por dónde el conductor apunta y transmite mucha información al conductor de en qué circunstancia está en cada momento.
Esta forma de desenvolverse en carreteras de curvas no va en detrimento de su comportamiento en carreteras amplias y rápidas como autopistas y autovías. En tales circunstancias, el Golf GTI mantiene bien la trayectoria aunque el estado del suelo no sea bueno, algo raro en un coche de suspensiones duras, ruedas anchas y batalla corta en relación a la anchura de vías.
Como el motor tiene mucha fuerza, al acelerar a la salida de curvas lentas la aceleración puede quedar limitada por el control de tracción. No obstante, la motricidad es buena; sólo es claramente mejor en coches de tracción trasera (porque si el asfalto no está muy deslizante permite acelerar antes a la salida de las curvas) y, sobre todo, en coches con tracción total.
El control de estabilidad funciona bien: contiene bien las posibles pérdidas de trayectoria del coche y molesta poco practicando un estilo de conducción rápida. Los frenos aguantan bien un uso duro y continuado.
La suspensión es dura porque desde dentro se notan con claridad las irregularidades de la carretera. No es una suspensión seca, ni insufrible, pero a pesar de ello, no es un coche cómodo para viajar.
Los neumáticos son unos 225/45 R17. Opcionalmente no pude tener neumáticos de otro tipo.
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