En el interior, lo que más le distingue del resto de los Golf son los asientos delanteros
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Los materiales que tiene el Golf GTI en el interior tienen un acabado semejante al de otras versiones de equipamiento más económicas. El Golf GTI se distingue del resto de modelos de la gama por los asientos, el volante y el diseño del pomo del cambio de marchas.
Los asientos delanteros son cómodos. Sujetan bien el cuerpo de los ocupantes en las curvas, aunque hay quien puede echar en falta más sujeción lateral a la altura de los hombros. Los asientos pueden ir tapizados en cuero (es una opción conjunta con los asientos calefactados que cuesta 2.000 €).
El volante es muy bueno por tacto, tamaño y grosor. En las zonas donde hay que llevarlo agarrado tiene resaltes que se adaptan muy bien al contorno de la mano. En esas zonas está forrado en cuero perforado. El resto del volante está forrado de cuero sin perforar. La parte inferior del volante no es completamente redonda.
La instrumentación es escasa para tratarse de un deportivo. Se echa en falta un indicador del estado del aceite (bien un termómetro o un manómetro). En esta versión el velocímetro está graduado hasta 300 km/h, un detalle con poco sentido en un coche que alcanza 235 km/h de velocidad máxima.
Los pedales y el reposapiés tienen adornos metálicos intercalados con tacos de goma para que no resbalen, por ejemplo, si el conductor tiene el calzado mojado.
El equipamiento de serie consta de seis airbags, control de estabilidad, faros de doble xenón, cargador de discos, conexión automática de luces y limpiaparabrisas automático.
En la lista de opciones hay elementos como el sensor de aparcamiento trasero (295 €), asistente de arranque en cuesta (que evita durante unos instantes que el coche retroceda al soltar el freno en una pendiente, 115 €), navegador, programador de velocidad (195 € en el manual y de serie en el automático DSG). Como en otros Golf, las versiones con carrocería de cinco puertas pueden tener airbags laterales para las plazas traseras.
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