Muy estable, sobre todo con suspensión deportiva
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Todos los Golf Plus con motor Diesel de 105 CV de potencia tienen de serie control de estabilidad.
Para ser un coche con una carrocería monovolumen tiene buen tacto, reacciona bien a las indicaciones del volante y no tiene movimientos lentos o pesados al pasar por las curvas a buen ritmo. Es más ágil y manejable que un Mercedes Clase A o un Renault Megane Scenic y es más seguro que un Chrysler PT Cruiser (que no puede tener control de estabilidad y en ocasiones puede reaccionar más bruscamente). Un SEAT Altea tiene una estabilidad muy parecida al Golf Plus; en este aspecto están ligeramente por encima de la competencia.
La versión «Sportline» tiene de serie suspensión deportiva (amortiguadores más duros y muelles que dejan la carrocería 15 mm más cerca del suelo que la amortiguación de serie) y neumáticos 205/55 R16. Las versiones «Trendline» y «Highline» no tienen suspensión deportiva y los neumáticos son unos 195/65 R15 (por 895 € pueden tener llanta de 16 pulgadas con neumáticos 205/55).
La rueda de repuesto es de emergencia y tiene un kit de reparación de pinchazos. Por 230 € puede tener una rueda de repuesto de la misma medida que el resto montada en una llanta de aleación de aluminio.
El «Sportline» es el más recomendable para quien quiera un nivel de estabilidad elevado sin renunciar a un coche cómodo. Con esta suspensión, el balanceo de la carrocería es pequeño y las reacciones están cerca de las de un turismo con carrocería normal, al menos en un tipo de conducción que no sea muy exigente. Un Ford Focus C-Max también es estable (y probablemente más ágil que el Golf Plus), pero tiene un balanceo de carrocería más acusado.
Los frenos cumplen perfectamente su cometido. Detienen al coche en pocos metros y resisten bien un uso intenso.
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